EEUU encabeza la lista del fraude con tarjetas a nivel mundial, debido a la ausencia de tecnología EMV

EEUU encabeza la lista del fraude con tarjetas a nivel mundial. Lo cual se debe al hecho de que ha retrasado la adopción del estándar de chip y PIN EMV en virtud de continuar utilizando firmas para verificación.

Un resultado de esto, señaló Carolyn Belfany, líder de reparto de productos para EEUU en MasterCard Wordwide, durante Money2020 en Las Vegas el 6 de octubre, es que EEUU tiene el mayor índice mundial de fraude local, con un 47%, a pesar de representar solo el 23% de transacciones globales

Emisores de tarjetas en EEUU han empezado a exigir  el traslado a EMV por parte de comerciantes con el 15 de octubre del 2014 como fecha límite, aunque de momento, para una transición menos traumática, la mayoría apoya una adaptación con combinación chip y firma, en lugar de chip y PIN.

El tiempo se agota para cumplir con el plazo. Alan Friedman, director asociado en desarrollo de comercio para Total System Services, Inc. (TSYS), asegura que si los adquirientes aún se están adaptando a las plataformas para el empleo de EMV, necesitan contratar consultores para agilizar el proceso. Para los comercios, este es el momento de reemplazar viejos TPV y retirar aplicaciones para sustituirlas por terminales compatibles con EMV.

“Para aquellos con recursos limitados, lo que aconsejamos es analizar sus “portafolios” y centrarse en las áreas de comercio más propensas al fraude: las joyerías, la electrónica, incluso el caso de la leche de fórmula para bebés; invertir en los sectores que más se beneficiarán”, dice Friedman.

Mientras que Emily Santos, gerente de productos de medios de pago en SunTrust, advirtió que todo banco que aún no haya emprendido proyectos de transición hacia EMV, quedaría rezagado; Jack Jania, vicepresidente y gerente general de transacciones seguras en Gemalto, resalta que aunque EEUU apenas tiene un puñado de productores de tarjetas inteligentes, sí existe la posibilidad de cumplir con el plazo dado.

“EMV ya lleva décadas en el mercado y EEUU dispone de la capacidad de producción de millones de tarjetas inteligentes; lo ha hecho con tarjetas SIM para GSM (teléfonos móviles) en los último diez años”, explica Jania. “Puede que a ojos del sector bancario no sea evidente, pero los fabricantes de tarjetas inteligentes en EEUU tienen ese potencial, hace años que lo tienen; ahora únicamente deben fijar sus esfuerzos en un nuevo producto.”

Jania avisa que los bancos deben asignarle más tiempo a la prueba de tarjetas. Últimamente, se ha llegado a dedicar hasta tres meses solo en el desarrollo de artes y esperan que las tarjetas estén listas en una semana. El chip EMV es una pequeña computadora y requiere de pruebas y certificaciones antes de ser distribuida. Se adapta tanto a PINs como a firmas, y a regulaciones que varían con frecuencia.

“EMV supone una solución a diversas exigencias comerciales; en la propia tarjeta está la infraestructura para asumirlas” asegura Jania. “Como emisor se puede elegir entre PIN o firma, la tarjeta está capacitada para ambas opciones; es una decisión comercial”.

“Lo maravilloso de EMV es su flexibilidad, y lo complicado de EMV es su flexibilidad” añade Friedman. “Si el cambio te intimida, busca ayuda. El cambio es una oportunidad”.

Fuente: bankingtech.com

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